Dos años de carrera, de supuesta especialización, y de formación superior. Si, eso es lo que hemos hecho durante dos años, para unos bastante largos, y para otros, excesivamente cortos.
Lo largo ha sido el esperar adquirir conocimientos de ciertas áreas que nunca han llegado. Lo largo ha sido estar en clase impaciente de saberes y de curiosidad. Largo ha sido, también, estar en unas sillas tan incómodas y mesas estrechas, en aulas con una acústica tan buena que había momentos en los que desconectar era todo menos imposible… Y los momentos de espera, de obtener noticias de algún acontecimiento que a todos nos afectó, en mayor o menor medida.
Pero están los momentos en que se hicieron cortos estos dos años, para poder compensar lo anterior, y fueron los más intensos, los momentos en que esperábamos cualquier excusa para no ir a clase. Corta era la espera para p
oder decidir con quien nos poníamos al hacer los grupos de trabajo. Cortos, también, eran los momentos de tensión en los que ninguno nos esperábamos la contestación de los demás… pero que al final todo se solucionaba con un par de risas y ya está.
Ha habido momentos inolvidables, como aquel día en clase de diagnóstico en que una compañera nos detallaba las conversaciones que tenía con su periquito, o aquellos en que otra decía cada burrada sin pensarlo en cualquier momento. Sin olvidar la caída de uno de los profesores por hacerse un poco el “chulo” y sentarse, pues así, como se sentó…Las obras de teatro que, bueno, aún está por estrenar la de este año, pero no puedo olvidarme de los ensayos que he visto ni de los comentarios de una loca desquiciada, o una pulga desnutrida que surgen constantemente en nuestras conversaciones.
Tenemos muchos momentos, todos y cada uno tan importante como el siguiente. Están los cafés en los que no había otra conversación más entretenida que hablar de las chorradas que nos van surgiendo en clase, de las notas indescifrables, o de los regalos de amigo invisible, que por una vez, han sido casi todos realmente invisibles.
También están las comidas en la cafetería o las cenas que hemos organizado, donde no importaba el tiempo que pasara o la comida que nos tocase ese día, sino el buscar la excusa de compartir otro momento más.
No podemos olvidar los viajes, que este año no han faltado… Comenzamos con Salamanca, le siguió otra pequeña excursión de fin de carrera a Lisboa, y Xeraco llegó después, que lo combinamos con la visita a las fallas de Valencia. Los proyectos de viajes que se han quedado en eso, proyectos, como era el ir a Granada o a Cádiz, como querían algunos, y la sugerencia menos votada de Cuenca… (lo siento chicas, pero no ha sido posible durante estos dos años, a ver si el que viene podemos escaparnos y le hacemos una visita).
No quiero despedir este blog sin decir algo a ese profe que tanto me gusta, y que, desde una perspectiva muy personal, respeto y admiro, el cual quería que formásemos parte de la universidad desde un puesto más interno, participando en la junta de facultad o en el departamento de psicopedagogía y educación física. Ese profesor que, por circunstancias de la vida, no ha podido finalizar este año con nosotros y que vamos a echar de menos en la graduación, así como en otros actos en los que ha sido notable su ausencia, como en las jornadas que, este año, tenían una intención claramente definida, ni en los pasillos de la facultad para que nos llamase a su despacho para comentarnos cualquier cosa y sacar los bombones que otros becarios le habían regalado… si, porque eres alguien importante y queremos que vuelvas por aquí cuando sea a hacernos una visita, gracias por tu tiempo y dedicación, por las anécdotas y curiosidades, y por la ayuda que nos has prestado.
Bueno, se acabaron los dos años, pero aún queda lo mejor, los siguientes cuarenta, donde espero que no os olvidéis de nuestra promoción, o aunque sea de algunos de los que han formado parte de este grupo tan surtido de “especimenes” geniales y singulares, que de aún modo nos representan a todos. De las personas que sin cortarse hablaban a gritos en clase, o de los que siempre tenía que explicar tres o cuatro veces lo mismo, por que no sabían si se les entendía…
Lo largo ha sido el esperar adquirir conocimientos de ciertas áreas que nunca han llegado. Lo largo ha sido estar en clase impaciente de saberes y de curiosidad. Largo ha sido, también, estar en unas sillas tan incómodas y mesas estrechas, en aulas con una acústica tan buena que había momentos en los que desconectar era todo menos imposible… Y los momentos de espera, de obtener noticias de algún acontecimiento que a todos nos afectó, en mayor o menor medida.
Pero están los momentos en que se hicieron cortos estos dos años, para poder compensar lo anterior, y fueron los más intensos, los momentos en que esperábamos cualquier excusa para no ir a clase. Corta era la espera para p
oder decidir con quien nos poníamos al hacer los grupos de trabajo. Cortos, también, eran los momentos de tensión en los que ninguno nos esperábamos la contestación de los demás… pero que al final todo se solucionaba con un par de risas y ya está.Ha habido momentos inolvidables, como aquel día en clase de diagnóstico en que una compañera nos detallaba las conversaciones que tenía con su periquito, o aquellos en que otra decía cada burrada sin pensarlo en cualquier momento. Sin olvidar la caída de uno de los profesores por hacerse un poco el “chulo” y sentarse, pues así, como se sentó…Las obras de teatro que, bueno, aún está por estrenar la de este año, pero no puedo olvidarme de los ensayos que he visto ni de los comentarios de una loca desquiciada, o una pulga desnutrida que surgen constantemente en nuestras conversaciones.
Tenemos muchos momentos, todos y cada uno tan importante como el siguiente. Están los cafés en los que no había otra conversación más entretenida que hablar de las chorradas que nos van surgiendo en clase, de las notas indescifrables, o de los regalos de amigo invisible, que por una vez, han sido casi todos realmente invisibles.
También están las comidas en la cafetería o las cenas que hemos organizado, donde no importaba el tiempo que pasara o la comida que nos tocase ese día, sino el buscar la excusa de compartir otro momento más.
No podemos olvidar los viajes, que este año no han faltado… Comenzamos con Salamanca, le siguió otra pequeña excursión de fin de carrera a Lisboa, y Xeraco llegó después, que lo combinamos con la visita a las fallas de Valencia. Los proyectos de viajes que se han quedado en eso, proyectos, como era el ir a Granada o a Cádiz, como querían algunos, y la sugerencia menos votada de Cuenca… (lo siento chicas, pero no ha sido posible durante estos dos años, a ver si el que viene podemos escaparnos y le hacemos una visita).
No quiero despedir este blog sin decir algo a ese profe que tanto me gusta, y que, desde una perspectiva muy personal, respeto y admiro, el cual quería que formásemos parte de la universidad desde un puesto más interno, participando en la junta de facultad o en el departamento de psicopedagogía y educación física. Ese profesor que, por circunstancias de la vida, no ha podido finalizar este año con nosotros y que vamos a echar de menos en la graduación, así como en otros actos en los que ha sido notable su ausencia, como en las jornadas que, este año, tenían una intención claramente definida, ni en los pasillos de la facultad para que nos llamase a su despacho para comentarnos cualquier cosa y sacar los bombones que otros becarios le habían regalado… si, porque eres alguien importante y queremos que vuelvas por aquí cuando sea a hacernos una visita, gracias por tu tiempo y dedicación, por las anécdotas y curiosidades, y por la ayuda que nos has prestado.
Bueno, se acabaron los dos años, pero aún queda lo mejor, los siguientes cuarenta, donde espero que no os olvidéis de nuestra promoción, o aunque sea de algunos de los que han formado parte de este grupo tan surtido de “especimenes” geniales y singulares, que de aún modo nos representan a todos. De las personas que sin cortarse hablaban a gritos en clase, o de los que siempre tenía que explicar tres o cuatro veces lo mismo, por que no sabían si se les entendía…
1 comentario:
Pero bueno María, como este blog!!! acabo de leer tu bitacorita y me ha gustado un montón ha sido una síntesis muy significativa. Desde luego sabes que puedes contar conmigo y si no lo sabías pues me enfadaré jajaja. No me gustan las despedidas y mucho menos cuando acabo de descubrir tu blog que tan escondido lo has tenido.
Creo que deberías seguir escribiendo porque me encantará leerte.
Un besote
y... a la ADIÓS
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