Si sigo lo que alguien dice, me convierto en seguidor de ese alguien, de una persona a la que le he puesto yo el papel de líder, porque de otra manera o en otra situación no lo sería, sino que sería uno más, un miembro del grupo como tú y como yo...
Es líder porque yo le doy esa posición al seguir sus indicaciones, porque me limito a ser un elemento más de esa estructura que va a utilizar para lugar el objetivo que se ha marcado, o el que, a su vez, alguien también le ha marcado a él, pero ha sido capaz de involucrar a otros en esta búsqueda.
Por otro lado, está el que me resista, el que me oponga a ser un elemento más, un objeto al servicio de otros, de algo o alguien. En ese momento me convierto en mi propio líder porque soy quien sabe lo que quiero, que voy en la búsqueda de mis propios objetivos, y voy a hacer lo que crea más conveniente.
Ahora es cuando viene bien plantearse una pregunta ¿Qué es más conveniente ser líder o seguidor? ¿Qué será más beneficioso para nosotros dentro de un grupo?
El ser líder tiene sus partes positivas, pero también hay una responsabilidad que debe ser asumida ante los fracasos o resultados de las actuaciones que llevemos a cabo con ese grupo. En el otro lado está el papel del seguidor, que es mucho más cómodo porque no tiene que pensar, sólo te limitas a seguir las indicaciones que otros te dan para conseguir los objetivos o metas fijadas.
La parte negativa de ser un ser pasivo, un seguidor de otros, es que el no haber mostrado nuestra postura inicialmente puede hacer que los objetivos personales e individuales no coincidan con los grupales, creando una pequeña controversia interna.
La respuesta que me doy, la que busco y, muy a mi pesar, practico, es la de no ser ni una cosa ni otra, sino una mezcla de ambas, ser capaces de mantener un diálogo de sinceridad y comunicación recíproca que nos facilita la participación en el grupo, tanto en la toma de decisiones como en la repartición de responsabilidades, porque, al ser algo conjunto, todos somos igual de responsables, tanto de los fracasos como de los ansiados logros.
También hay otro aspecto importante dentro de las relaciones de liderazgo, y es la manera de liderar, porque hay una gran variedad de formas, maneras y opciones, que pueden variar desde el tipo de diálogo impositivo hasta una guia de procesos basado en los intereses de cada uno, de sus fortalezas y debilidades. Esto es necesario tenerlo en cuenta para, según lo que queramos transmitir a los demás y de la figura que representemos dentro del ajedrez de los grupos, dar un tipo de instrucciones o buscar el consenso común, una participación más amplia y realista de los miembros que van a hacer algo, que no desde la parte superior de una escalera que nos aisla los pies del suelo.
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