martes, 20 de mayo de 2008

EL CÓMO HACERLO SI QUE IMPORTA

Muchas veces la dificultad de comprender o no algo, no sólo reside en el asunto en cuestión, en lo que nos dicen o lo que decimos, sino en el cómo lo hacemos.

Un ejemplo claro de esto es la clase, nuestra clase, sí, cualquiera de las que tenemos a lo largo del día en la facultad, en el instituto o en el colegio... eso no es lo importante. Lo que realmente cuenta es el cómo lo damos, el cómo nos llegan todos los mensajes, las informaciones codificadas, tanto con imágenes, palabras, números o símbolos, ... todos ellos llenos de sentidos y significados que debemos interpretar y descifrar cada vez de una manera, buscando una lectura u otra, en función del contexto y de las exigencias del momento.

Hablando sobre las dificultades de aprendizaje, un día me surgió la duda sobre qué puede afectar a que a tantos de nosotros, en un momento dado, hayamos aborrecido las matemáticas, por ejemplo, o la lectura, ...o cualquier asignatura que no se nos diera excesivamente bien, en la que tuvimos resultados menores a los esperados, provocando que nos desengancháramos y tirásemos la toalla.

Buscando respuestas, tanto en mi experiencia personal, como en la de algunos de los de mi entorno, he podido comprobar que el problema no es único, que hay diferentes cuestiones, tantas como personas, que provocan este sentimiento de derrota y abandono ante las adversidades, así como dificultades biológicas que impiden u obstaculizan un aprendizaje por las vías rutinarias de ciertos conocimientos, por lo que pueden afectar, no sólo a un aspecto de su vida, como puede ser el aprobar o no la asignatura, sino al futuro de esa persona en el mundo real, donde no se tienen contemplaciones con los otros, con sus debilidades o necesidades, sino que hay una competición silenciosa por los puestos de trabajo, por una oferta determinada que siempre tiene una letra pequeña que descifrar y comprender, para que no se aprovechen del desconocimiento personal...

Si partimos de las necesidades, del momento, e incluso de la curiosidad personal, o del factor sorpresa, podemos hacer llegar el mensaje de otra forma, pero que sea igualmente efectiva, o incluso mejor, teniendo resultados iguales, o muy parecidos a los que obtendríamos con los métodos "tradicionales", en los que se pretende transmitir conocimientos, conceptos y datos que pueden ser útiles en un futuro, pero de los que no se tiene una comprensión real, sólo hay un manejo puntual para salir del paso y poder avanzar en su carrera escolar, con la diferencia de la interiorización, de la relación real entre conceptos y utilidad, entre la práctica y la las actitudes ante ellas, porque el cómo lo hacemos realmente es importante.

Ahora viene el qué hacer, … el cómo transmitir mejor sin dejar de lado lo que quiero conseguir con ello. La respuesta es muy fácil: HAY QUE ESCUCHAR, HAY QUE VER Y OBSERVAR, ENTENDER, CONECTAR, CONOCER… si prestamos atención a los que pretendemos enseñar, veremos que ellos también nos muestran muchas cosas, que nos enseñan sin querer, que dicen cómo quieren aprender, qué es lo que les gusta y cómo podemos captar su interés. Pero la tarea no es nada sencilla porque, como ya he dicho antes, también hay otros problemas que influyen en las dificultades, y no son solamente por falta de interés o de comprensión.

Cuando un alumno tiene problemas, dificultades de aprendizaje, no podemos obviarlas, sino que debemos detectarlas, porque una dificultad de aprendizaje no es algo que pueda solucionarse de la noche a la mañana con una metodología diferente, sino que requiere un proceso de reeducación, de establecer unos criterios diferentes, una serie de actividades que permitan ver donde están las dificultades y cómo podemos actuar; si es necesario trabajar aspectos espacio temporales o la mejora de la memoria de trabajo; si requiere un trabajo específico o una serie de adaptaciones temporales que refuercen determinados aspectos… todo esto es importante tenerlo en cuenta para evitar confundirnos, para creer que con cambiar la tónica de la clase conseguiremos un aprobado general, porque puede haber quien necesite más, quien requiera un tipo de trabajo diferente porque su cerebro así lo requiere para poder procesar la información correctamente.

Por esto tendremos que saber qué es lo que falla, si somos nosotros o si, por el contrario, hay algo intrínseco en el alumnado que desconocemos, para poder actuar en consecuencia y dar la respuesta que nos están pidiendo.

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