Como tenemos que hacer un informe de la actividad, tendré que empezar por el principio, por la historia verdadera de cómo sucedió la pequeña odisea para algunos, y una experiencia que no estuvo nada mal para otros...
Para empezar, creímos que todos eran unos bordes y secos porque no nos saludaron, ni siquiera cuando llegaron, con un buen rato de retraso, pero bueno, eso vamos a dejarlo a un lado... El echo de no pararse ni a decir hola, hoy vamos a ser los torturadores con los que vais a estar, fue algo por lo que ya les tachamos de la lista.
Después, cuando ya sabían que sí, que las ocho chicas que estaban en la puerta del pabellón eramos las que les acompañarían y de las que debían estar más pendientes, tampoco se mostraron nada abiertos. Esto creo que es un proceso habitual en la formación de grupos, sobre todo cuando, como sucedió, todos íbamos con gente que conocíamos y por ello ya hablábamos entre nosotros, y no con los desconocidos, porque eso llegará más adelante.
El resto del día fue bastante agradable, la verdad es que en todo momento estaban más pendientes de nosotras, de que fuésemos por sitios más o menos buenos y pensando en las necesidades o capacidades físicas de cada una.
Para empezar, en el paso de la tirolina y del puente, intentaron que no nos mojáramos ni un poco los pies, que fuéramos lo más seguras posibles y sin correr riesgos. En esto hay que decir que estaba sobre todo el profesor pendiente de los nudos y de los mosquetones, porque creo que no se fiaba mucho de sus alumnos, que pedían que fuera él quien los hiciera y nos asegurase.
Ya durante la marcha, entre los "guias" también vimos que había algún rol claramente fijado, como el líder que iba marcando la marcha y haciendo las explicaciones en todo momento, y otros que eran seguidores que de vez en cuando iban mostrando su desacuerdo u opiniones respecto a las indicaciones y la forma de hacer las cosas.
En cuanto al trato con nosotras, y la manera de acercarse a nuestro grupo y hacer como uno solo fue bastante buena, en progresión, pero buena. Como ya he dicho antes, creo que es lo más habitual que en la formación de grupos donde haya acercamientos paulatinos y no de golpe, porque estos son más forzados, aunque la situación ya de por sí no era muy natural para ellos por ser una actividad obligatoria...
Aun así, creo que ellos también disfrutaron del día, por lo menos esa es la impresión que me llevo.
Como conclusión no sé que decir, sólo que me gustó la experiencia, que la repetiría, sobre todo porque entre todos pudimos hacer un buen grupo en el que todos teníamos voz y voto y no se nos dejaba de lado a nadie, más bien lo contrario.
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